El desarrollo del fútbol femenino en San Martín no solo depende de las jugadoras que salen a la cancha cada fin de semana. Detrás del crecimiento del plantel también hay historias de quienes trabajan desde otros roles para acompañar ese proceso. En el marco del Día Internacional de la Mujer, el recorrido de María del Pilar González refleja cómo el deporte puede convivir con otras vocaciones y convertirse en un espacio de construcción personal y profesional.
González es preparadora física del plantel femenino del club, pero su vida profesional no se limita al fútbol. Además de su trabajo dentro del cuerpo técnico, forma parte de la Policía de Tucumán, donde se desempeña como profesora de educación física en la Escuela de Suboficiales. Ese doble rol la obliga a repartir sus días entre entrenamientos, planificación deportiva y su labor dentro de la institución policial.
A pesar de que ambas actividades pertenecen a ámbitos muy diferentes, con el tiempo logró encontrar puntos en común entre ellas. “En la policía también se trabaja con grupos grandes de personas, entonces el compañerismo y el liderazgo son fundamentales, igual que en el deporte”, explicó.
Dentro del club, su tarea consiste en planificar la preparación física del plantel en coordinación con el cuerpo técnico. En la actualidad el equipo atraviesa la etapa de pretemporada, un período clave para construir la base física que sostendrá el rendimiento durante el torneo.
Un cable a tierra
Más allá de su carrera dentro de la policía, González reconoce que el fútbol ocupa un lugar especial en su vida. “Las dos profesiones las elegí con mucho amor, pero el fútbol es muy pasional. Es como un cable a tierra”, confesó. Entre entrenamientos y jornadas laborales, su historia refleja cómo la pasión por el deporte puede convivir con otras responsabilidades y seguir siendo un espacio de crecimiento personal.